Del valor de emprender


open serviceDesde hace tres años hasta ahora, tengo la sensación de que muchas de las personas que se quedan en el desempleo se lanzan a la aventura de emprender sin valorar los riesgos que el hecho de emprender significa. Algunos lo hacen con total desconocimiento del sector y de lo que significa ser empresario y es entonces cuando están destinados al fracaso más absoluto.

Recientemente me reunía con una consultora emprendedora y me decía “para emprender tu propia empresa le tienes que dedicar las 24 horas los 365 días del año, y si no estás dispuesto a ello, más vale que no lo intentes porque sino no tendrás éxito “. No sé si esa persona tenía toda la razón, o quizás estaba dramatizando un poco el hecho de emprender un nuevo proyecto empresarial, lo que si veo claro es que el emprendedor es una persona con unas capacidades psicotécnicas muy diferentes de los del resto de trabajadores que nos podemos encontrar en el mundo laboral.

La primera característica que creo que los determina es el compromiso con sus propios “sueños” o “proyectos” y la capacidad para dirigirse a sí mismo para conseguir hacer realidad estos “sueños” o “proyectos” propios, donde la creatividad y la innovación empresarial juegan un papel importante. A estas alturas todo está inventado, y hay mucha creatividad y mucha innovación para ofrecer un producto totalmente adaptado y necesario para su mercado. No sólo es necesario “soñar” un proyecto empresarial, sino adaptar este proyecto a su entorno para que tenga el éxito deseado.

Otra característica que suelen tener los emprendedores es la iniciativa propia y la responsabilidad sobre esta iniciativa, es decir, no sólo tienen la iniciativa de emprender un proyecto nuevo y llevar a cabo todas las acciones que se derivan para que el proyecto sea exitoso, sino que también se sienten con la responsabilidad suficiente sobre el proyecto para conseguir la excelencia con la implementación de sus ideas. También mediante la perserverancia, una aptitud con la que los emprendedores hacen valer su compromiso con el proyecto a implementar.

Pero esto no es lo único, la vida del emprendedor no es fácil, debe estar continuamente en la búsqueda del feedback informativo, del retorno de la información y comprobando que sus decisiones son las acertadas, una persistencia continúa por querer controlar y superar los problemas con los que se puede encontrar, donde la tolerancia al riesgo de equivocarse y fracasar en el proyecto son una presión continua con la que luchar a través de altos niveles de energía, de autocofianza en uno mismo y sobre todo, sobre todo, del optimismo y el entusiasmo que representa estar al frente del proyecto que un soñaba hacer realidad de manera independiente.

Finalmente, cuando nos encontramos ante una persona emprendedora, que además de estas características también dispone de visión del conjunto del entorno donde se encuentra el negocio, y con la capacidad suficiente como para saber hacia qué oportunidades de mejora ha de dirigir su proyecto, nos hace estar delante no sólo de un emprendedor, sino de un futuro empresario de éxito.

Emprender no es fácil como vemos, son necesarios muchos más factores además de un buen crédito empresarial que nos permita “levantar la persiana” y empezar un nuevo camino empresarial.

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