El futuro puede ser hoy mismo


Mañana cuando nos levantemos, productos como las Google Glass o el reloj de Apple habran evolucionado tanto que ya no seran unas gafas seran unos microchips que llevaremos integrados en nuestro cerebro, y que , según nuestras preferencias elegidas previamente, programaran unos anuncios u otro a nuestro paso, como una gran app cerebral que emite nuestra información a nuestro alrededor, con la intención de hacernos la vida más fácil y agradable. No sé si atreverme a decir que quizás este microchip ya nos lo insertaran en el momento de nacer, y en función de nuestra cadena de ADN (totalmente analizada y conocida para entonces) y nuestras elecciones personales a lo largo de nuestro desarrollo se irá configurando con unas preferencias u otras hacia los productos de nuestro mercado.

Las compras de los bienes de primera necesidad se haran automáticamente desde nuestra nevera o despensa alimentaria, donde una app enviará información al almacen de productos de bienes de primera necesidad y estos nos iran llegando paulatinamente y según requirimiento de nuestra demanda, o de nuestro nivel de consumo, a nuestro hogar. También podremos comprar según los anuncios emitidos por televisión, si nos gusta algo y nos lo podemos permitir, sólo tendremos que apretar un icono digital insertado en  la pantalla en el momento de la emisión del anuncio, el producto en cuestión nos llegará a casa ese mismo día.

En canvio, las compras que no son bienes de primera necesidad se realizaran por puro placer, y cuando pasado mañana entremos a un comercio por el mero placer psicologico que significa para el organismo poder ir de compras, no iremos a un comercio como el que ahora conocemos , este habrá evolucionado de tal forma que entraremos a una  gran concentración comercial distribuido en corners de grandes marcas, donde personas que parecen humanos, pero que no son más que engendros de la Inteligencia Artificial , nos ayudaran en el proceso de compra. Sus microchips se coordinaran con nuestra gran app cerebral, la que nos implantaron en el momento de nacer, para seducirnos con sus productos y hacernos comprar aquello que como marca precisan vender. Grandes pantallas de video se activaran continuamente con videos programados de acuerdo a nuestros gustos y a las necesidades de venta de la marca.  Asimismo, nuestra gran app cerebral habrá emitido datos a la puerta de entrada de nuestro acceso al área comercial y nos saludaran con nuestro nombre nada más entrar, nos informaran, en función de la información almacenada en nuestra app,  y de la misma forma irá activando un anuncio u otro a nuestro paso por delante de las pantallas.

No nos hará falta pagar, porque la app que llevaremos integrada nos restará automàticamente de nuestra cuenta corriente el producto elegido. El dinero ya no existirá como tal , como lo conocemos ahora, en papel y metal, ni tan siquiera en formato de tarjeta de crèdito, sino que será un codigo bidi o de similar diseño digital a un código bidi,  insertado en nuestra muñeca anterior, y que pasaremos por delante de un lector para que nos descuente directamente el valor del producto adquirido de nuestra cuenta corriente.

Para ir de compras, nuestros coches fucionaran con placas solares, y para escuchar música solo tendremos que darle a nuestra app de Spotify en el control de mando. Otra aplicación, una evolución de GoogleMaps, quizás,  nos llevará hasta la dirección entrada previamente, y que por rutina, ya nos llevará al trabajo o al gimnasio según la hora del día que sea, sólo tendremos que avisarle con una orden de voz si queremos modificar la ruta.

Volveremos a casa cansados del día de compras, de todos los inputs que nuestro cerebro ha recibido. Abriremos la puerta de casa con otra app instalada quizás en el reverso de la otra mano y, al otro lado, la técnicas de neuromarketing habran evolucionado de tal manera, que una sensación agradable de “hogar, dulce hogar” nos invadirá a través de la aromaterapia, luminotecnia, y otras técnicas tecnológicas que nos regalaran sensaciones comfortables de tranquilidad, seguridad y descanso. En nuestra habitación, la cama nos esperará a la temperatura adecuada y con el nivel adecuado de dureza de colchon y almohada, idoneas para facilitar el descanso de nuestro cuerpo, en función de la información proyectada por la app cerebral a los muebles de nuestra habitación, y ya sólo nos tocará descansar y tener unos felices sueños. ¿ Quizás soñaremos con el futuro? No hará falta soñar con el futuro, porque el futuro puede ser hoy mismo.

 

 

 

 

 

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