MANAGEMENT EN LA PYME : ¿DIRIGIMOS O SOMOS DIRIGIDOS?


2016094ba168812cb3fc6bb49ad62059Muchos pequeños empresarios se sienten agobiados por las obligaciones que conlleva el hecho de ser empresario. Si bien es cierto que el pronóstico económico indica que parecen existir leves signos de recuperación económica estos aún no se han notado en la pequeña y mediana empresa, sea cual sea el sector, lo que provoca entre el empresario de una PYME a qué dedique horas y horas de trabajo para sacar adelante su negocio y poder subsistir en el mercado. Ello implica sacrificios en otras áreas de la vida, tales como la vida personal del empresario, los momentos de ocio, etc.

Sobretodo, me refiero a esos empresarios que han tenido que aprender a ser empresarios por golpes de la vida e incluso, algunos lo son por accidente, de manera que nunca se han detenido a pensar por qué estan ahi, y si de verdad sienten motivación por lo que hacen. Son autonómos empresariales que un día decidieron hacerse cargo del negocio familiar, heredado de sus progenitores familiares, sin nisiquiera preguntarse si les interesaba ese negocio para dedicarse profesionalmente o no a ese sector, simplemente se vieron sumidos en el negocio por avatares del destino. Me refiero también a los también autonómos que se vieron obligados por la falta de trabajo por cuenta ajena, a montar su propio negocio sin saber siquiera cómo se montaba un negocio y con la incertidumbre y el riesgo de desconocer si la inversión que iban a realizar les iba a ser rentable.

Ante esta situación nos encontramos una gran parte de los empresarios de la PYME, autónomos empresariales como digo, que se ven dirigidos por el día a día de su empresa, y que , aunque bien pretendan dirigirlas: aprendiendo a base de experiencias negativas, y a base de cursos y módulos formativos, o másters infinitos , la verdad es que, aún y asi, son las empresas que poseen las que los dirigen a ellos como empresarios, cuando deberia de ser lo contrario, que el empresario dirigiera la empresa.

Esta situación no lleva sino a un bucle de desmotivación, depresión y estrés laboral para el pequeño empresario, que ve como la empresa, más allá de ser una fuente de ingresos, se convierte en una fuente de desesperación, y su vida privada va mermando como consecuencia del crecimiento de problemas en la empresa, muchos de esos problemas provocados por los impagos de proveedores, o bien por el descenso del consumo que la crisis provocó en su momento.

Pedir ayuda externa a verdaderos profesionales del mundo empresarial es lo más sensato ( consultores empresariales, expertos en finanzas, mentores ,etc..) para que ayuden al empresario de la PYME a conseguir algo que de por si solos no son capaces de alcanzar.

En cambio, si la inversión en una consulta externa no se puede asumir en costes, entonces se debe reflexionar no cómo empresarios sino como personas si todo aquello que se vive a diario es realmente lo qué se quiere hacer en la vida laboral. Asumir que si no se está bien como persona, tampoco se estará bien como empresario y por lo tanto, la empresa que se pretende dirigir tampoco irá por el buen camino. No importara cuanto esfuerzos se realizen para mejorar dicha empresa, porque al no sentirnos bien como personas, tampoco podremos emplearnos al máximo como emprearios.

Una vez se logre estar bien como personas, sanas a nivel psicológico y , por supuesto, también fisicamente, se podrá asumir la dirección de la empresa, para dirigir la empresa, y tener la fuerza suficiente como personas para que la empresa no nos dirija como personas.

No es facil asumir el día a día en una tarea de emprendimiento, sea una empresa heredada o bien creada por nosotros, por ello debemos de emplearnos al máximo en nuestras horas de trabajo, permitiendonos también horas de descanso y horas de ocio, para que , en el momento de trabajar, podamos implicarnos al 100% en la labor empresarial.

Una gran parte de los errores que se generan como empresarios de una PYME, no es solo por la falta de experiencia o conocimiento de un sector, sino que es también por esa falta de “oxigeno” en la persona que dirige el negocio, y por la toma de deciones erróneas que el estrés del día a día produce en el empresario autonómo.

Dejarse llevar por el dia a día, faltar a la constancia de implementar las acciones empresariales de manera estratégica y meditada,no analizar nuestras acciones y no comprobar si estas generan resultados efectivos, no implementar mejoras o no reconducir las acciones cuando ya no son efectivas , en definitiva, cómo coloquialmente se dice: “ir a salto de mata” es dejarse dirigir por la empresa y no es dirigir la empresa, por ello debemos de estar atentos a cómo se actua en la empresa y no permitir que la empresa nos dirija a nosotros, no sólo por un hecho de salud personal, sino obviamente también por un factor de salud empresarial.

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