Il Dolce Far Niente


 

La Navidad auténtica va más allá de un regalo bajo un árbol, de tres reyes en un portal de Belén con oro, incienso y mirra y de una cola eterna para pagar en el supermercado equivocado.

La Navidad no es regalar porque toca, no es comprar felicidad con una targeta de crédito forzada a base de odiosas horas robadas al sueño para trabajar en una fábrica. La Navidad no es comprar felicidad éterea, de la que se desvanece al segundo, el segundo que tarda en caerse al suelo el papel de envolver el regalo.

La Navidad es compartir cualquier vivencia en cualquier momento del año y en cualquier lugar del mundo. La Navidad no es sólo esperar a un 25 de Diciembre para compartir con los nuestros, y, sin embargo, pasar de largo y con prisas el resto del año.

Aquel que realmente siente el espíritu de la Navidad, es aquel que lo siente siempre, no sólo en estos días del año. El que siente realmente la Navidad es aquel que te sorprende con un regalo sin ser una fecha señalada, el que se preocupa con “pero y ¿cómo estás tú?” en medio de una conversación animada, y aquel que con una sonrisa te mira los días más nublados.

La Navidad es no tener el corazón hueco y helado, sino acogedor y sensato. La Navidad no es un vacio en el dialogo, ni un silencio por respuesta, no es un ignorar aquel que se sienta a tu lado porque simplemente: nos molesta.

La Navidad es compartir momentos mágicos en cualquier momento del año, y en cualquier lugar. Quienes viven así la Navidad, son personas únicas y especiales, con la capacidad de sentir esos momentos como únicos, con el corazón educado para dar más que para recibir.

La Navidad es un beso inesperado, y un abrazo esperado, es una llamada al amigo lejano, y es un “te espero a que vengas” y “sin ti no empezamos”, es una limosna al desconocido y un grado de fe en aquel que nos ha herido.

La Navidad es eso que muchos odian por todo esto comentado, y sin embargo, otros celebran superficialmente, sin pararse a pensar en todo esto, como un Il Dolce Far Niente que no quiere ver ni percibir la dura realidad que le rodea.

La Navidad es ese dulce tan esperado por unos y tan indigesto para otros. Feliz Navidad, especialmente para todos aquellos que la sienten durante todo el año.


Authentic Christmas goes beyond a gift under a tree, three kings in a portal of Bethlehem with gold, frankincense and myrrh and an eternal tail to pay in the wrong supermarket.

Christmas is not giving away because it touches, it is not to buy happiness with a credit card forced from odious hours stolen from sleeping to work in a factory. Christmas is not to buy happiness from the ether, from which it fades to the second, the second it takes to fall to the ground the role of wrapping the gift.

Christmas is to share any experience at any time of the year and anywhere in the world. Christmas is not just waiting for a December 25th to share with ours, and yet, to pass long and hastily the rest of the year.
The one who really feels the spirit of Christmas is the one who always feels it, not just these days of the year. The one who really feels Christmas is the one who surprises you with a gift without being a designated date, who cares about “but and how are you?” In the middle of a lively conversation, and one who with a smile looks at you Cloudy days.

Christmas is not having a hollow heart and ice cream, but cozy and sensible. Christmas is not a void in the dialogue, nor a silence for an answer, it is not an ignorance of the one who sits at your side because of it simply: it bothers us.

Christmas is sharing magical moments any time of the year, and anywhere. Those who live like this Christmas are unique and special people, with the capacity to feel those moments as unique, with the educated heart to give more than to receive.

Christmas is an unexpected kiss, and an expected huge, is a call to the far friend and is an “I wait for you to come” and “without we do not start,” is a alms to the stranger and a degree of faith in one who Has hurt us

Christmas is what many hate for all this commented, and yet others celebrate superficially, without stopping to think about all this, like an Il Dolce Far Niente who does not want to see or perceive the harsh reality that surrounds him.

Christmas is that sweet long awaited by some and so indigestible for others. Merry Christmas, especially for all those who feel it throughout the year.

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2 comentarios sobre “Il Dolce Far Niente

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