#Microcuento : Flor de plástico


Era una flor de plástico que no parecía real. Quizás porque había momentos en que parecía falsa y daba una imagen de algo que no era real. No era una flor de mentira. Era una flor de verdad. Aunque alguien decidió que aquella flor era de mentira. Y sin saber del gran caos que provocaría su error, lanzó toda aquella belleza al container de reciclaje equivocado.

Un ignorante de la belleza pasó por allí. La vio sobresalir por encima del resto de la basura reciclable. El ignorante decidió hundirla un poco más. Como si aquella flor fuera la más fea de todas las basuras.

La gente ignorante prefiere ignorar aquello que ya no va con ellos y hundirlo en la más mísera de las basuras, simplemente porque ellos no lo valoran.

Todos ignoraron la belleza de aquella flor. Era una belleza que no estaba oculta. Sólo que era visible para los que, de verdad, sabían apreciarla. Como la auténtica belleza, sólo era visible a los ojos de algunos.

Desgraciadamente, tardarían muchas tormentas en llegar esos afortunados que valorarían su belleza. Mientras la flor luchaba por sobrevivir entre tanta miseria.

Con el tiempo la flor consiguió no marchitarse. Era de un plástico de la mejor calidad que había. Pero claro, pocos entendían de calidad.

Era una flor tan fuerte que se negaba a morir ahogada entre toda aquella porquería.

Un día aprovechó la ira de la tempestad junto a la libertad del viento para impulsarse. Quería salir fuera de aquella basura que sólo quería ahogarla. Buscaba el Sol brillar en la oscuridad.

Alguien la vio y corrió a ayudarla. Era alguien que valoraba la belleza real en la naturaleza de las cosas. Luchó con ella, hasta que pudo llegar tan alta como ella quiso. Finalmente quiso alzarse tanto, que incluso consiguió erigir su belleza por encima de toda aquella basura reciclable. Por fin, vio el Sol brillar.

El tiempo pasaba y la flor se mantenía alzada. Muchos, al contemplar su fuerte belleza, decían que pronto caería de nuevo, y volvería a hundirse dónde se había alzado. Estaban equivocados. Aquella flor tenia tanta fuerza y estaba hecha de un plástico tan bueno, que jamás volvería caer.

La ignorancia destruye la belleza de las cosas cuando no es capaz de reconocerla. Sin embargo, aquella flor de plástico era tan resiliente que nadie pudo destruirla jamás.


It was a plastic flower that did not look real. Perhaps because there were times when it seemed false and gave an image of something that was not real. It was not a flower of a lie. It was a real flower. Although someone decided that the flower was a lie. And unaware of the great chaos that would cause his mistake, he threw all that beauty into the wrong recycling container.

An ignorant of beauty passed by. He saw it protrude above the rest of the recyclable waste. The ignorant decided to sink it a little more. As if that flower were the ugliest of all rubbish.

Ignorant people prefer to ignore that which no longer goes with them and sink it into the most miserable of garbage, simply because they do not value it.

Everyone ignored the beauty of that flower. It was a beauty that was not hidden. Only it was visible to those who really appreciated it. Like true beauty, it was only visible in the eyes of some.

Unfortunately, it would take many storms to reach those fortunate who would appreciate its beauty. As the flower struggled to survive amid so much misery.

In time the flower managed not to wither. It was the best quality plastic there was. But of course, few understood quality.

It was a flower so strong that it refused to die drowned in all that filth.

One day it took advantage of the tempest’s anger along with the freedom of the wind to propel itself. It wanted to get out of that garbage that just wanted to drown it. It was looking for the Sun to shine in the dark.

Someone saw it and ran to help it. He was someone who valued real beauty in the nature of things. He fought with it until it could get as tall as it wanted. Finally, it wanted to rise so much that it even managed to erect its beauty above all that recyclable waste. At last, it saw the sun shining.

Time passed and the flower held high. Many, seeing its strong beauty, said that soon it would fall again, and would sink again where it had risen. They were wrong. That flower was so strong and made of such good plastic that it would never fall again.

Ignorance destroys the beauty of things when it is unable to recognize it. However, that plastic flower was so resilient that no one could ever destroy it.

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