Hanya Yanagihara Tan poca vida Cristina Redondo by Cesc Sales

Tan poca vida, Hanya Yanagihara

Me ha costado mucho escribir sobre Tan poca vida (A Little Life) de Hanya Yanagihara (Ed. Lumen), porque todo lo que llega al corazón y lo toca cuesta luego hacer llegar, transmitir y expresar. Por los mismos motivos, me ha sido muy difícil también publicar esta reseña: hace años que leí este libro, en el verano de 2017, y más tarde lo volví a releer y trabajar para el Club de Lectura 2023-2024 “Cadascuna de Nosaltres II”, que dirigí para la Biblioteca Tecla Sala de L’Hospitalet de Llobregat, donde decidí incluirlo como lectura. Sin embargo, hasta el mes de mayo de 2025 no he tenido fuerza para escribir para ti esta reseña, y hoy, en septiembre de 2025, he decidido compartirla contigo, y no porque el libro se haya convertido en Best-Seller ni mucho menos, sino porque es un libro que no dudo nunca en recomendar y además está entre los Top Ten de mi biblioteca personal.

El dolor te derrumba, el dolor te arrastra, el dolor te mete el dedo en la llaga más remota del corazón, el dolor te ahoga en la emoción, pero también te cambia, te transforma, te hace ver la vida diferente a como la veías anteriormente a todo ese dolor, y te hace moverte en una dirección totalmente diferente a la que te has movido hasta entonces. Tan poca vida es un libro que habla del dolor, de la tristeza, de la amistad, del amor y del desamor, de la esperanza siempre de un futuro mejor en la vida, pero también de una realidad tan tremendamente triste y fragmentada, que ese futuro que tanto se ansía, por prometer la felicidad, nunca acaba de llegar.

No es un libro fácil. Es una novela para la que necesitas estar emocionalmente fuerte. Preparada. Si estás triste, melancólica, débil, vulnerable, deprimida, no te lo recomiendo. Si estás atravesando una dificultad personal o un duelo intenso, mejor déjalo para más adelante, para cuando ya no recuerdes ni siquiera tanta pena y tristeza. Recuerda que, para bien o mal, todo pasa en esta vida. Pero si estás bien, y sientes el deseo de conectar con la humanidad más sincera y con los sentimientos más vitales, más viscerales y más íntimos del ser humano, adelante.

Yanagihara ha recibido algunas críticas por la trama de la historia, acusándola de inverosímil por todo lo malo que le sucede al personaje central, a Jude, pero creo que como personas debemos pensar que, por mucho que nuestra vida no haya sido tan difícil como la del personaje de la novela, no quiere decir que no hayan existido vidas que sí les haya tocado vivir esas desgracias, o incluso que sí haya existido una vida que haya vivido más dolor que la de Jude. Sin llegar a infravalorar las dificultades de nadie, creo que Tan poca vida conecta con las personas que de verdad han sentido alguna vez que su mundo se les rompía en las manos como a Jude, y que, sin embargo, han sido capaces de superar todo ese dolor, de volver a reponerse de esas dificultades tan profundas y han podido ser sólidos emocionalmente de nuevo. Creo que solo si has estado en contacto alguna vez en tu vida con alguna circunstancia igual de dolorosa a la que vive el personaje, es cuando realmente se puede uno abrir y comprender esta lectura como lo que es: una lectura tremenda, intensa y memorable.

No es un libro que destroce, pero sí conmueve y remueve profundamente todas tus emociones. Duele leerlo. Y, sin embargo, una de las cosas que más admiro —como lectora y como escritora— es la capacidad de Yanagihara para despertar esa emoción radical en quien lee. Si tienes tu empatía desarrollada, estoy segura de que vas a conectar con la historia de Jude desde el primer momento, una historia que se mantiene viva a lo largo de más de ochocientas páginas, seduciéndote para que sigas leyendo incluso cuando el dolor narrado se vuelve insoportable para el lector.
Yanagihara, además, consigue escribir con una belleza narrativa absoluta. Captura la tragedia humana con una fuerza brutal e impactante. Para mí, lo que hace la autora es un gesto épico: escribir esta historia con tal densidad emocional es un acto valiente y memorable, digno de admirar por todas las escritoras coetáneas a ella.

Desde que leí en 2017  Tan poca vida siempre lo recomiendo. Incluso, como he comentado al inicio, lo incluí como lectura en la Segunda Edición del Club de Lectura “Cadascuna de Nosaltres”, que dirigí para la Biblioteca Tecla Sala de L’Hospitalet de Llobregat. Y lo hice por muchas razones, solo por nombrar algunas de ellas: por la belleza de su escritura, por el retrato honesto del dolor y los sinsabores que acompañan la tragedia humana, por el excelente pulso narrativo, por cómo refleja el peso de la amistad en una vida marcada por el sufrimiento, por cómo el trauma se convierte en un personaje más, por la manera en que la resiliencia del protagonista se vuelve extenuante, y por cómo la identidad sexual se trata con una delicadeza y un respeto ejemplares.

Este libro marca. Hay un antes y un después de este libro. Y tal vez lo más hondo que deja es esa idea de que en esta vida se puede amar incluso con la herida abierta y atravesada por el dolor. Habrá momentos en que querrás abandonarlo porque no soportas tanta tragedia, tanto sufrimiento, pero el talento narrativo de Yanagihara te arrastra de nuevo a la lectura, y terminas sumergida en la vida de Jude y de sus amigos, atrapada sin remedio.

Es un libro que también recomiendo leer en total silencio, sin que nadie te interrumpa. Como se leen los libros importantes, los buenos, los difíciles, los que nos roban el tiempo no para perderlo, sino para disfrutarlo y gozarlo. Como hacen los mejores lectores con los mejores libros.

Y al cerrarlo, no puedes evitar decir:
—¿Por qué no te he leído antes?

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