Cierre 2025. Apertura 2026.
2025 no ha sido el mejor año de mi vida; más bien al contrario, ha sido uno de los más difíciles y complicados.
A pesar de ello, este año también ha sido importante para mí en algunos aspectos de crecimiento y desarrollo personal, y solo por ello me siento agradecida por el camino recorrido durante 2025. Dicen que cuando uno se adentra en la tormenta no es el mismo al salir de ella, y, haya salido o no de la tormenta en estos momentos, qué acertada es la reflexión.
Algo bueno de este año es que he conseguido acabar lo que será mi segunda novela. Me ha costado abrirla y cerrarla varias veces. La última vez que la cerré fue la más significativa: el duelo por mi amigo Cesc Sales me hizo reflexionar sobre muchos aspectos que quería incluir y ampliar en la novela, y ese motivo, entre otros muchos vividos durante la redacción, ha hecho que el trabajo que he realizado al escribirla me transforme también como escritora, y me haga crecer a nivel narrativo. Esperemos que pronto encuentre el editor adecuado… y sus lectores. Dicen que los libros encuentran a sus lectores, pero yo creo, tras la redacción de esta novela, que es la historia la que encuentra al escritor para ser narrada. Así me he sentido, al menos yo, con este libro.
En 2025 también he empezado a escribir el manuscrito de mi tercera novela. La redacción ya está siendo muy diferente a los otros dos libros que he escrito hasta ahora. La mirada de denuncia sobre la sociedad vuelve a mí, pero esta vez mucho más hiriente y directa. Es difícil escribir como yo quiero escribir, pero me gusta; quizás porque siempre me han gustado los retos. Durante este año he constatado nuevamente que me aburren las situaciones banales y sencillas, y acabo abandonando todo aquello que es repetitivo y no supone un desafío para mí.
Irina Paulova sigue latiendo dentro de mí, pero esta vez otra de las cosas que he comprendido es que no quiere protagonizar una novela negra más. Quiero trabajar bien el personaje, el entorno, el mundo que la rodea, sus motivaciones; por eso detuve la segunda parte de Irina Paulova en la que ya había empezado a trabajar en 2024. Comprendí que cada libro tiene su momento para ser creado, y ese aún no había llegado. Tampoco lo es ahora, pero, sin embargo, late, vibra, la siento y me cuenta cosas que quiere que sucedan en su próxima historia; me lleva a lugares que desea explorar, a situaciones que quiere vivir, a personajes con los que quiere habitar el libro, y eso es, sinceramente, mágico.
La literatura regala muchas experiencias al lector, pero la escritura regala al escritor todo un mundo paralelo que merece la pena escribir, transmitir y compartir con él.
Quizás por eso escribo; aunque, sinceramente, tengo tantos motivos que no me atrevería a seleccionar solo uno.
2025 no ha sido fácil, para nada. Pero me siento agradecida por estar hoy donde estoy y por tener la capacidad de planificar y avanzar como me gustaría que fuera 2026. Echaré de menos a muchas personas que se quedan en mi 2025. Ha sido un año de muchos duelos, pero uno en especial me acompañará durante mucho tiempo, lo sé.
La catarsis del duelo es así de dura y sincera, emotiva y significativa, transformadora y real.
No hace falta que diga nada más, porque, si no, me voy a emocionar.
Felices fiestas de Navidad. Feliz 2026.
Et desitjo que l’any que ve tot et vagi millor…els dols es passen però et queden cosetes. Ànims i endavant!!! Bon Nadal i visca la festa major!!!
Moltes gràcies Albert. Molts ànims per a tu també, i Bones Festes de Nadal.