rosa de sant jordi

Una distopia para Sant Jordi

Estos días se han convertido en repetitivas reacciones de un momento, y aunque yo siempre quise escribir una distopia para Sant Jordi, este año, alguien se nos ha adelantado a todos los escritores, y ha creado la distopia que ha conseguido captar la atención a nivel mundial de todos y, en vez de hacer que la leamos como si fuera el más interesante de los long-sellers, nos está haciendo vivir esa historia en carne propia, como si fuera la mejor de las literaturas jamás escritas. El detalle cruel es que la realidad supera la ficción, y esa distopia es una dura realidad que estamos viviendo a nivel global.
Esta semana es Sant Jordi, y los que escribimos a diario o no podemos escribir, porque estamos bloqueados, o escribimos poco por la ansiedad de estos odiosos momentos. Aunque también tengo amigos que han empezado a escribir Diarios del confinamiento. Estos días, lo único que importa es hacer algo para que no nos gane la batalla el aburrimiento y la tristeza.
Estan siendo días difíciles para todos, y para la literatura también. Sabemos que este confinamiento va a salir muy caro. Las librerías cerradas, los libros por vender, y los gigantes de siempre haciendo el Agosto en un mundo de enanos. No es juego limpio. No. Resulta que esas son las normas del juego que siempre nos quisieron implantar y aqui estamos todos para pagar.
Yo siempre quise escribir una distopia, pero creo que eso ya lo he dicho ¿Verdad? Es esta monotonía constante, en la que la lluvia cae lentamente, necesito soñar con esa fantasía maravillosa y distopica de un mundo mejor, porque quiero olvidar que hay gente que muere en los hospitales, aunque, seamos positivos, también hay gente que sale adelante y supera la batalla. Son aplaudidos por los sanitarios en su vuelta a casa, como son ellos aplaudidos cada día a las ocho en los balcones de todas las poblaciones.
Yo este año, para Sant Jordi tenía agendado firmar mi libro “Clandestina” . También tenía previsto encuentros con mis lectores, y con otros escritores, pero todo eso se ha venido abajo por el Estado de Alarma. Para compensar este in-pass, hay miles de compañeros del sector literario con directos en Instagram o YouTube, colaborando y trabajando duro en los mil y uno canales digitales, intentando mantener el flujo cultural a un buen ritmo, y me parece maravillosa y muy loable la labor que los compañeros de literaturas: editoriales, librerías, escuelas de literatura, escritores, booktubers e influencers literarios estan realizando por nuestra literatura en redes, quizás yo también me anime más adelante, pero por ahora, prefiero seguir concentrada en la escritura de mi próxima novela, y mantener mi ritmo de trabajo en los textos y en las investigaciones para otras novelas que también llevo adelante.
En conjunto, algo me hace pensar que todo esta distopia que vivimos nos va a cambiar para siempre, y nos vamos a tener que adoptar todos a un nuevo mundo. Como en esos momentos en los que chocas de frente con una realidad que te sorprende por inesperada y que no sabes cómo vas a gestionar de tremenda. Este año será un Sant Jordi confinados en casa, pero ¿Quién sabe? El sector comenta mover Sant Jordi a Julio, pero y ¿ Si esto solo fuera el inicio de esa distopia tan novedosa que nos cambia nuestro mundo de arriba a abajo de golpe? Y si ¿Sant Jordi ya no vuelve a ser lo que todos conocíamos antes? ¿ y si tardamos años en volver a nuestras tradiciones culturales de siempre? Lanzo al aire demasiadas preguntas difíciles de responder por ahora, lo sé.
Mientras alguien se atrevió a comentar que la cultura no era importante estos días, y estamos de acuerdo en una cosa: que tanto la ciencia, la tecnología y la medicina, y, por supuesto, los servicios básicos son vitales para superar esta inesperada realidad, pero, ironías de la vida, la cultura, la literatura, el arte ayuda a los cuerdos a perder su cordura un poquito, para evadirlos de esta distopia tan fea que estamos viviendo. En medio de esta realidad inusual, la cultura, la literatura y el arte también son algo muy importante para seguir adelante, para muchos todo esto que llamamos cultura es también parte de esos servicios básicos que a todos nos facilita estos momentos difíciles. Incluso algunos pretendemos vivir de ello, que locura más distopica en estos tiempos siempre convulsos ¿Verdad?
Nunca soñé con vivir una distopia para Sant Jordi, yo sólo quería escribirla, y estos días, las muertes inesperadas, el riesgo de contagio fácil, los guantes de plástico, las mascarillas en la cara, las calles desiertas, la distancia social y el ambiente enrarecido me hace pensar, que todo será diferente a partir de ahora, y que quizás, esto sólo sea el inicio de esa nueva vida que pretenden hacernos vivir. Una vida solo imaginada en literaturas, que curiosidad tan irónica, que debemos recordar a los que decían que la literatura no era importante estos días, cuando de los libros, de la cultura, podemos sacar tantas buenas ideas para todo gestionar todo esto.
Mientras aprendemos que la espera más larga es la que ralentiza el tiempo hasta hacerlo eterno, no nos queda otra que esperar confinados, mantenernos sanos y salvos, ayudar si podemos a los otros, pero sobretodo esperar a ver como será la vida a partir de ahora, en esa segunda parte de esta historia tan distopica que nos esta tocando vivir.

 

* Articulo publicado en la Columna de Cristina Redondo: Il dolce far niente,  sección Tribuna del Diari de Sant Quirze  el 22/04/2020

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