Una noche de Reyes, Noemí Trujillo Giacomelli
En Una noche de Reyes, Noemí Trujillo Giacomelli nos abre las puertas de su intimidad a través de un libro que tiene la textura emocional de un diario. En sus páginas encontramos el relato de su vida, el origen de su vocación literaria y la profunda huella que en ella dejaron su madre y su abuela. La relación con ambas, marcada por el dolor y la incomprensión, se convierte en motor de su escritura. Es precisamente a través de esa herida que Noemí despierta su voz literaria y transforma la experiencia personal en arte.
El libro nos permite conocer de cerca el proceso creativo de la autora: cómo nace su escritura, qué la impulsa y qué la sostiene. También aparecen momentos de gran belleza y ternura, como cuando habla de escribir “a cuatro manos” junto a su marido. Ese gesto, más que una práctica literaria, parece un acto de amor y complicidad creativa, una fusión entre dos almas que comparten palabras y vida.
Otro aspecto fascinante de la obra es la reflexión sobre la literatura misma: sus influencias, sus lecturas, su manera de concebir el acto de escribir. Noemí nos revela sus autoras preferidas y, al mismo tiempo, formula una crítica lúcida al sistema literario contemporáneo. En la página 133, por ejemplo, escribe:
“Si la literatura se alimenta de amor, hay que seguir amando.”
Una frase tan simple como luminosa, que resume su manera de entender la escritura como un acto de entrega.
En la página 127 encontramos otra reflexión, esta vez de tono más social y combativo:
“Todo buen escritor sabe que no es lo mismo escribir bien que vender mucho, y que en muchas ocasiones quien más vende no es quien mejor escribe.”
Esa denuncia del mercado editorial es valiente y necesaria. Pocas autoras se atreven a decirlo con tanta claridad, y Noemí lo hace sin miedo, con la honestidad de quien ama la literatura por encima del éxito comercial. Personalmente, coincido con ella: el panorama editorial español necesita una transformación profunda, y declaraciones como esta invitan a pensar y a actuar.
Me he sentido identificada con Noemí en muchas de sus reflexiones: en la manera de convertir el dolor en creatividad, en su diálogo constante con otras escritoras, y en ese deseo de transformar la experiencia en belleza.
Una noche de Reyes es un libro mágico, en el sentido más literal del término: posee algo de realismo mágico, algo de sueño y de revelación. Aunque no adopta formalmente la estructura de un diario, su tono confesional nos hace sentir que estamos leyendo la vida de la autora mientras ella misma la escribe.
Pero hay algo más profundo que atraviesa estas páginas: los fantasmas. Una noche de Reyes nos habla de aquellas escritoras que ya no están entre nosotras y nos visitan desde el más allá durante la Noche de Reyes, convirtiéndose así en una especie de fantasmas literarios con los que Noemí dialoga en cada encuentro, sí, pero además de estos “fantasmas” yo percibo una presencia más constante en el libro y se trata del fantasma de la enfermedad. Ese espectro invisible sobrevuela el libro como una presencia constante, como un Sleepy Hollow que amenaza con cercenar los sueños de la escritora en cualquier momento. Noemí transforma esa amenaza en impulso creativo: los fantasmas no son meras apariciones, sino imágenes, delirios, ilusiones y visiones que la autora convierte en materia literaria. En realidad, ese “fantasma”, el de la enfermedad que la acecha paradójicamente la impulsa a escribir más todavía. La escritura se convierte así en un exorcismo, en un modo de sobrevivir. El resultado es una simbiosis entre vida y literatura, entre lo real y lo imaginado, entre la autobiografía, la crítica y la reflexión sobre el propio proceso creativo.
En ese punto, Una noche de Reyes se vuelve no solo un testimonio personal, sino también una crítica constructiva al sistema editorial y al modo en que se entiende la creación literaria en nuestro tiempo.
¿A quién recomendaría este libro? Sin duda, a mujeres escritoras que estén comenzando su camino literario. Noemí habla de la conciliación entre la vida familiar y la escritura, de los sacrificios y renuncias que implica ser mujer y querer escribir. Ese diálogo, de mujer a mujer, de piel a piel, tiene una profundidad que quizá solo quien ha vivido algo similar puede comprender del todo.
También se lo recomendaría a estudiantes de literatura contemporánea española, especialmente a quienes se interesen por las escritoras de la segunda mitad del siglo XX. Trujillo Giacomelli ofrece una mirada distinta: no la de la crítica académica, sino la de una autora que conversa, de igual a igual, con otras creadoras. Esa “mímesis entre escritoras”, como podría llamarse, resulta fascinante y reveladora.
Finalmente, este libro es ideal para lectores apasionados por la literatura, para quienes disfrutan leyendo sobre el propio acto de escribir, y para quienes buscan reencontrarse con la emoción y la verdad que solo la palabra puede ofrecer.
Una noche de Reyes de Noemí Trujillo Giacomelli, publicada por Editorial Destino es, en definitiva, una obra valiente, íntima y luminosa. Especial y delicada al mismo tiempo. Un regalo de amor a la literatura y a la vida.