Adelante mujer, adelante siempre

Nunca he entendido la distinción de genero en el ámbito literario, porque aquellos que de verdad valoramos la literatura, nunca vamos a analizar si es autora o autor quién haya escrito un texto, sino valoraremos la obra por si misma, por su calidad literaria y por los valores que nos pueda aportar, pero jamás, si realmente se ama la literatura, y se tiene respeto por el que una composición literaria supone, jamás se valorará una obra por el género de quién la haya escrito. Una obra literaria no funcionará jamás mejor o peor por haber sido escrito por una escritora o por un escritor, eso debería de quedarnos muy claro a todos.

Sin embargo, soy consciente de que no todos aquellos que se declaran incondicionales de la literatura piensen en esa neutralidad de autoria que se le debe dar a la creación literaria en el momento de su valoración, y de ahí que nos veamos obligadas a seguir con la necesidad de utilizar hahstags como #LeoAutorasOct que ha derivado en el #LeoAutorastodoelaño, o en el consabido #ReadWomen o #ReadMoreWomen, y, aunque, personalmente como escritora, no me gusta utilizarlos porque hace evidente aún más esta situación de desequilibrio en la que claramente las mujeres somos siempre inferiorizadas, creo que es necesario socialmente, para reinvidicar el buen hacer de las mujeres escritoras, ante la contraproducente infravaloración hacia la literatura escrita por mujeres. Lo mismo sucede con el Día de las Escritoras, celebrado hoy.

Sin pretenderlo, me he descubierto a mi misma este año, leyendo más mujeres escritoras que hombres escritores, pero no por que haya seleccionado el género a la hora de seleccionar el libro, sino porque el libro que buscaba, casualmente escrito por mujeres, me aportaba mucho más, o me atraía más en ese momento, que otros titulos en el mercado. Así este año he descubierto a autora maravillosas, no importa el tipo de libro, porque desde ensayo, poesia o incluso refiriéndome a literatura mucho más comercial.

Muchos dirán : “Está muy de moda la mujer escritora, hay como un “boom de escritoras” normal que lea más escritoras ahora” y volveremos a caer en el error del género, pero la verdad, es que no he leído sólo autoras que sean novedad literaria en el mercado, sino que he leído también autoras consolidadas que forman parte de la historia de la literatura, tales como Ursula K. Le Guin, Virginia Woolf, Shirley Jackson, Simone de Beauvoir…

Acostumbro a tener conversaciones literarias con mis amigos, colaboradores, lectores, etc… Y en una de las conversaciones literarias con Katiuscia Darici, traductora de mi libro “Clandestina” al italiano, me recomendaba leer a una escritora que era para mi desconocida hasta ahora: Luna Miguel, autora de “El coloquio de las perras “ ( publicado con la editorial Capitan Swing) .

Recuerdo que la semana pasada me pasé por una de mis librerias habituales de mi ciudad, la libreria “La Temeraria” de Terrassa, y además de recoger mi ejemplar de»Brujas» escrito por Mona Chollet ( Megustaleer) y que ha sido un éxito brutal, y llevarme el libro de poesia “Dins del roure dorm el tro” del poeta terrassense Pep Cortés ( Tushita Edicions), me topé con el libro de Luna Miguel, y decidí llevarmelo también a mi biblioteca, siguiendo las recomendaciones de mi traductora en italiano.

Bien, pues a través del libro de Luna Miguel, estoy descubiendo un sinfín de escritoras de habla hispana que han sido “silenciadas” por el mero hecho de ser mujeres, o que simplemente han sido destinadas a estar en la sombra por ser “esposas de” o ser mujeres muy diferentes a las mujeres de las épocas en que vivieron, por ser mujeres con visión de futuro, mucho más avanzadas a su época… Lo cierto es que leyendo a Luna Miguel, también descubro el movimiento #Metooescritoresmexicanos o #Metooescritores, donde inicialmente escritoras mexicanas denunciaban las desigualdades ( digámosle así) vividas en el sector editorial en su país. No cabe decir que me declaro fan, muy fan de Luna Miguel a partir de estas lecturas y aportaciones culturales a mi vocación literaria. Pero, también es verdad, que estas lecturas entorno a la situación vivida por el mero hecho de ser mujer me lleva a una reflexión casi subrayada en fluorescente, mayúsculas y resplandecientes tal luz de neón por la alarma que me despierta : ¿Nos encontramos con las Brujas de las que hablaba Silvia Federici en su ensayo “Caliban y la Bruja”? ¿ O las que también comentaba Mona Chollet en su exitoso libro “Brujas”? Esa eterna caza de brujas que parecemos estar destinadas a vivir sea cual fuera la época y sea cual sea el sector dónde trabajemos.

Reflexionemos al respecto, aunque sabemos que aún nos queda muchas hogueras por apagar, sigamos adelante, como nos decimos entre mi traductora y amiga Katiuscia Darici y yo en nuestras conversaciones diarias, inspirada por la maravillosa Carmen Martín Gaite en su novela “Nubosidad Variable” : “Adelante mujer, adelante siempre” .

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