El antes y el después de Clandestina

Con el lanzamiento de mi novela negra  “Clandestina” ( Caligrama Editorial, Grupo Penguim Random House) , me es casi imposible disponer de un momento para escribir con calma, aunque siempre aprovecho cualquier café inesperado para coger boli y libreta, o para anotar ideas, que espero pueda materializar y desarrollar, luego, con la calma que requiere la creación literaria, aquella calma que necesitamos todos los escritores para escribir mejores textos.
Ahora recuerdo que después de toda una vida escribiendo poemas, cuentos y artículos profesionales, empecé la redacción de la que iba a ser mi primera novela negra “Clandestina” con un “¿Y por qué no?” eso fue hacia el 2011.
Y así fue como empecé a escribir, por primera vez y sin ser consciente de ello, una novela. La historia inicialmente iba a ser una historia de detectives privados, pero a medida que iba escribiendo me di cuenta que mucha de las cosas que estaba escribiendo contenían muchas licencias literarias y no quería que el sector de la investigación privada se viera afectada. El colectivo de detectives privados siempre me ha acogido con los brazos abiertos y no quisiera yo hacer mal al sector con mi creatividad. Es por ello que convertí mis personajes en algo más desconocido: espías. Es un mundo mucho más lejano para la mayoría, y, por lo tanto, me permitía un mayor juego creativo.
Como mujer me hacia ilusión que mis protagonistas fueran también mujeres, al menos en lo que parecía tomar forma de ser una novela. Por eso creé ese universo femenino. Todas ellas mujeres fuertes, que luchan contra las adversidades. Por un lado creé a Irina Paulova, una chica de edad indeterminada, ni joven ni muy mayor, que intenta superar la trágica perdida de su familia a través de la sed de venganza, y sin pretenderlo se descubre al resto como un personaje psicopático, frío e inteligente. Por otra parte, está Ingrid, su amiga, que intenta, tenaz, no volver a caer en los mismos errores del pasado, y al final, crece al superar esos errores. Luego encontramos a Marta, una mujer que debe asumir un segundo plano profesional para que su marido pueda obtener el liderazgo en su proyección profesional, mientras ella se hace cargo de su hijo. Quise añadir también una mujer mayor, adulta en la etapa final de la vida, que ante la muerte inesperada de su marido, siente de golpe todo el peso de la soledad sobre sus espaldas, pero no de la soledad que le queda por vivir en la viudedad, sino de la soledad que ya vivió durante su matrimonio. En este universo femenino, creo también a Lea, una mujer madura, fuerte profesionalmente pero que ha tenido que renunciar a su maternidad a cambio de su éxito profesional.
Son todos ellos perfiles que nos encontramos fácilmente en la sociedad actual, aún. Por mucho que se luche por no hacer evidentes esos fallos sociales, en los que la mujer puede salir perdiendo, aún continuan y además en cualquier país del mundo, y yo he querido hacerlos más visibles aún en mi novela.
Por otra parte, también he querido hablar del ansia y la vanidad del poder, y de las estrategias que los juegos del poder provocan en los destinos de las personas y de los gobiernos. Para describir estos momentos me ha servido de inspiración todas las noticias de actualidad política y económica de los medios de comunicación, no sólo nacionales sino también internacionales. Estos juegos de poder que describo en mi novela pueden darse en cualquier país del mundo, no sólo en los gobiernos europeos. Por eso he creído conveniente e interesante introducirlos en mi novela, como si estuvieran pasando en una ciudad tan cercana a mí como es Barcelona.
Las localizaciones de los viajes viene un poco dada también por mi pasión por viajar, y porque, en algunos momentos, la historia lo requería. Por un lado me divertía crear un Centro Internacional de Inteligencia dentro de un hotel de lujo en el centro de Venecia. Venecia es una ciudad que adoro, y quería también que estuviera presente en la novela. Por otra parte, Barcelona como centro neurálgico del poder, y mostrar como en los lugares más inesperados de Barcelona, podían cerrarse grandes negocios que afectan a toda la población, sin que esta apenas lo percibiera. Amsterdam como ciudad urbanita, y moderna, donde unos “amigos” ciber-detectives solucionan el problema y luego Bruselas como capital de la política, donde la vanidad política debería ser erradicada, por eso suena “Sweet Dream” versionada por Marilyn Manson durante este momento de la novela, porque es como un dulce sueño que todos deseamos. Esta canción, debo decir, que me ha acompañado de manera obsesiva en toda la redacción de la novela, en bucle, me ayudaba a concentrarme y no podía dejar de escucharla mientras escribía «Clandestina»( en redes sociales: #Clandestina_CR ).
El dolor es algo presente en toda la trama de la novela. Sentimos el dolor de Irina por su desgracia familiar, sentimos el dolor de Ingrid por evitar caer en los mismos errores del pasado, el dolor de Marta por sus problemas conyugales, el dolor de Marc por enamorarse de quién no debe… El dolor, es en definitiva, uno de los ejes centrales de la novela, y, que bajo mi punto de vista, hace la historia mucho más intensa y atractiva al lector.
«Clandestina» ha sido la primera novela negra que he escrito, una historia de suspense corta pero intensa, con varias tramas paralelas llenas de dinamismo y también emoción, con descripciones literarias pero también escenas muy cinematográficas por las licencias literarias.
Existe una segunda parte de «Clandestina» en la que estoy trabajando desde hace un año, más o menos, relacionada con el mundo del arte, la música clásica y la belleza, que, por diversos motivos, no sé cuando la acabaré. Uno de los motivos principales, es que quiero que esté bien escrita, mis lectores y lectoras, lo merecen, por eso me tomaré mi tiempo. También tengo prevista una tercera parte de «Clandestina», que ya sé cómo orientarla. No sé cómo se llamaran ninguna de ellas, estoy valorando opciones diversas, de momento sólo pretendo divertirme escribiéndolas y hacer un buen trabajo como escritora.
Al mismo tiempo, siento un ímpetu muy fuerte por escribir una historia muy dark que nada tiene que ver con Clandestina, sino con el mundo del deporte, y estoy estructurándola actualmente y realizando algunas anotaciones sobre ella, incluso tengo algún inicio de novela ya redactado.
Sinceramente, mi mente está llena de tramas negras por narrar, pero quiero hacerlo bien, con calma y con la premeditación de quién sabe está solo al inicio del camino y aún le queda mucho hasta llegar a destino.

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