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Habitaciones propias sin techo de cristal

“A woman must have money and a room of her own if she is to write fiction.”
― Virginia Woolf, A Room of One’s Own

Desde 2016, los lunes siguientes al 15 de octubre (onomástica de Santa Teresa) se celebra en España el Día de las Escritoras. Este año el 15 octubre coincide en lunes, por eso se celebra el mismo día. Esta iniciativa fue iniciada por la Biblioteca Nacional de España, la Asociación Clásicas y Modernas y la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) para compensar la discriminación histórica de las mujeres en la literatura.
Después de charlar con varias amigas que trabajan en puestos de responsabilidad en diferentes sectores, me doy cuenta de diversas situaciones negativas, curiosamente, siempre tóxicas para el rol de la mujer en el mundo laboral. La principal situación a destacar es que la presencia de la mujer en puestos de notoriedad es aún un camino a superar lleno de baches e impedimentos llenos de paternalismos a destruir.
El techo de cristal sigue existiendo con más dureza que nunca. Incluso, desgraciadamente, entre las mismas mujeres se observan comentarios destructivos y excluyentes para la mujer, de carácter machista con respeto a otras compañeras del mismo genero. ¿Somos realmente conscientes de los esfuerzos que realizamos las mujeres para que se nos reconozca en el mundo laboral? ¿O realmente la situación es que nos asusta que compañeras nuestras puedan romper ese techo de cristal y ser reconocidas por su esfuerzo y calidad profesional? Yo creo que sería una alegría para muchos y muchas que pudiéramos verdaderamente romper ese maldito techo asfixiante de cristal masculino de una vez por todas.
Durante siglos, también en la literatura, el papel de las mujeres como escritoras ha sido un tabú, hasta tal punto que muchas autoras literarias se veían obligadas a firmar sus textos bajo seudónimo masculino, por ejemplo, cuando Charlotte Brontë publico Jane Eyre en 1847, se vio obligada a firmar con el seudónimo masculino de Currer Bell.
Esa situación ya no se da” pensaran algunos, pero lo cierto y difícil de creer es que actualmente aún sucede. J.K.Rowling (conocida autora británica de Harry Potter) se vio obligada a cambiar el nombre con el que inicialmente enviaba sus manuscritos a editoriales: Joanne Rowling. Tras la sugerencia de sus editores pasó a firmar como J.K. Rowling, con la idea de que sus iniciales se relacionaran con un escritor y no con una escritora, y así poder disponer de un mayor éxito comercial. Situación sexista y de total infravaloración del talento femenino, no cabe duda.
Eso sólo sucede fuera y lejos de aquí” pensaran otros. Es triste ver como una escritora como Caterina Albert i Paradís tuvo que pasar a firmar bajo el nombre de Victor Català para que su obra pudiera dejar de ser atacada por ser escrita por una mujer. En Solitud, una de sus obras más conocidas y firmada también bajo el seudónimo de Victor Català, la escritora describe la lucha de un personaje femenino en su entorno social.
Este año he leído a Virginia Woolf, descubrí “Una habitación propia” en una edición cuidada de La Temeraria Editorial, y realmente la escritora comparte reflexiones con la que estoy de acuerdo en muchas ocasiones. Quiero decir que disfruté bastante leyendo a Virginia Woolf, es una autora que defiende muchas tesis innovadoras en su época y que, a día de hoy, aún se comparten en entornos de gran conocimiento intelectual.
Tras mi descubrimiento personal de la obra de Virginia Woolf, recomiendo leer “Una habitación propia” porque creo que es un libro de gran valor literario y con un buen discurso sobre el papel de la mujer en la sociedad, entre otros. Para mi, es uno de aquellos libros a mantener en nuestra biblioteca personal para darnos el gustazo de releer cada cierto tiempo. Virginia Woolf fue una escritora que perteneció al Circulo de Bloomsbury, donde se codeó con otros artistas del Londres del momento, y cuya opiniones y creaciones artísticas influyeron en la literatura de la época, desarrollando puntos de vista diferentes a los existentes hasta entonces, sobretodo en temas como el feminismo o la sexualidad.
Me quedo con una frase final a modo de reflexión sobre el Día de las Escritoras que celebramos hoy, una frase escrita por Virginia Woolf en “Una habitación propia” que dice “I would venture to guess that Anonymus, who wrote so many poems without signing them, was often a woman.” . Incluso siglos después, ¡cuánta razón tenía Virginia Woolf ! ¿Verdad?

*  Articulo publicado en la Columna de Cristina Redondo: Il dolce far niente,  sección Tribuna del Diari de Sant Quirze  el 15/10/2018

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