Retrato de Shunkin, Junichirō Tanizaki

Viena Edicions nos ha sorprendido a todos con la publicación de “Petits Plaers» una nueva colección de novelas breves (nouvelles), de autores clásicos de los siglos XIX y XX, con una edición totalmente curada y transportable a todas partes, que seguro se convertirá en un amor a primera vista para los lectores más bibliófilos y exigentes.
Entre estos autores clásicos, encontramos el autor japonés Junichirō Tanizaki (1886-1965) uno de los autores asiáticos que con más fuerza que combina la antigua tradición japonesa y las influencias occidentales. Tanizaki escribe con una belleza absoluta sobre las relaciones humanas y resulta un autor de lectura casi obligada si queremos descubrir los clásicos de la literatura japonesa, sobre todo si también tenemos en cuenta que fue censurado a principios del siglo XX para tratar temas como el fetichismo, el sadomasoquismo, el travestismo o las relaciones crueles y destructivas como la que describe en «Retrato de Shunkin«.
La novela breve «Retrato de Shunkin» ha sido incluida en la colección “Petits Plaers» de Edicions Viena, y nos narra la relación entre dos personajes centrales: Shunkin, una chica acomodada de Kyoto, y Sasuke, su criado, a través de una historia de amor entre los dos.
Junichirō Tanizaki usa una voz narrativa exterior a la acción para contarnos la historia de amor: «Los detalles que siguen, que como es natural no constan en la Biografía …» (pág.72), y, que a veces, juega con el que lee poniendo en duda si lo narrado sucedió de verdad o no, provocando una ligera sensación de misterio en el lector.
Sin embargo, la relación narrada es una relación de amor perversa donde Sasuke, como criado leal, es constantemente humillado por Shunkin, mientras que Sasuke continúa completamente fiel sirviendo a su señora Shunkin, iniciando con el paso del tiempo una relación de amor entre los dos que llega a su momento de máxima felicidad cuando Sasuke se queda ciego, al igual que Shunkin lo ha sido toda su vida: «Sentados uno frente al otro en silencio, Sasuke notó como dentro de sí se le  empezaba a desarrollar el sexto sentido que sólo tene las personas ciegas, y pudo adivinar que en el corazón de Shunkin no había sino un sentimiento de gratitud. […] Pero ahora Sasuke notó que el corazón de Shunkin y el de él se unían por primera vez y se movían en una misma dirección «(pág.120).
«Retrato de Shunkin» fue escrito por Tanizaki en 1934, una historia donde sentimos la atmósfera de la tradición japonesa, totalmente presente, pero también podemos sentir presente la búsqueda de la libertad de la mujer, más propia del mundo occidental: «Ya os dije el año pasado que no pienso casarme «(Pág. 64). Tanizaki nos describe a Shunkin como una mujer egoísta, malhumorada, ambiciosa y, al mismo tiempo, radiante de belleza que manipula al pobre y humilde del Sasuke, con sus humillaciones y su maltrato psicológico.
En un momento final de la historia, Shunkin sufre un accidente causado por un personaje puntual secundario, que el lector desconoce quién es, pero que el autor presenta como un posible enemigo de Shunkin por su éxito social, como profesora de música y como mujer con una belleza destacada: «Ella misma había sembrado las semillas de su propia desgracia» (Pàg.110) y que desencadena en Shunkin un empeoramiento en su complejo de inferioridad y una acentuación de la vanidad de belleza que la protagonista femenina presenta a lo largo de toda la trama, hasta el punto que lo induce a que sufra una ceguera permanente él también. Tanizaki descubre así al lector una Shunkin mucho más pervesa y egoísta que la presentada inicialmente, y a un pobre Sasuke por el que el lector acaba sintiendo compasión. Se nos muestra aquí un Tanizaki magnífico, donde con una historia japonesa muy sencilla pero, al mismo tiempo, muy profunda, hace reflexionar al lector sobre, no sólo la crueldad, sino también sobre el poder y la belleza de la fuerza de la amor.
Con la publicación en catalán de «Retrato de Shunkin» de Junichiro Tanizaki por Viena Edicions, traducido de forma exquisita al catalán por Albert Nolla, se nos deleita con una historia clásica, en este caso de la literatura japonesa. Una trama totalmente representativa de la narrativa de Tanizaki, que a través de una calidad literaria nos transmite una historia de amor con sabor agridulce, pero que con el atractivo formato de presentación elegido por Viena Edicions continúa respetando la calidad a la que nos tiene acostumbrado la editorial, y que nos permite seguir disfrutando gratamente del placer lector con la colección que hace honor a su nombre “Petits Plaers» (Pequeños Placeres) , no sólo por la selección de calidad de los autores clásicos y las nouvelles destacadas seleccionadas sino también por su pequeño y atractivo formato de presentación.

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