Serial Chiller

Mes de Agosto. El Sol arde sin compasión para todos y el asfalto abrasa bajo los pies, ni siquiera los gatos salen a gandulear por las calles a estas alturas del verano. La desidia del calor amenaza con matar lentamente la vida urbana, mientras las orillas de la playa sufre un alto índice de bulimia de escapados de la gran ciudad y vomita cuerpos untados en grasientos aceites que dejan en el agua del mar charcos de grasa indisoluble. Dicen que el cambio climático lo está cambiando todo, pero hay cosas que jamás cambian, y la playa sigue siendo uno de esos lugares de escape, que no presenta apenas complicaciones, más allá del tumbarse a la bartola.

Tomar las vacaciones con ganas es algo habitual, pero también me ha parecido detectar este año, un deseo, bastante común, de no hacer absolutamente nada durante los días de vacaciones, ni siquiera de alejarse demasiado del destino de origen. No importa con quién hables, existen esas ganas compartidas de desaparecer, no importa dónde ni cómo, simplemente desaparecer unos días emocionalmente de todo, pero también con la intención de ser un Serial Chiller, es decir, disfrutar, con consciencia plena y de manera absoluta, del dulce placer de no hacer nada, y vivir Il Dolce Far Niente por todo lo alto.

El Serial Chiller es aquella persona que, agobiada por la dura rutina del día a día, decide a partir de un momento, sobretodo en momentos de vacaciones, evadir, por pura naturaleza, cualquier tipo de responsabilidad, evitando así el stress y la ansiedad por todos los medios, convirtiéndose en personas que deciden pasar de los malos rollos y apostar sólo por los buenos momentos. En principio, parece una filosofía muy similar al ya conocido pasota de toda la vida, pero realmente es algo mucho más interesante para la salud, ya que estamos hablando de aquellas personas que abrumadas por las obligaciones de la rutina, deciden, de manera abrupta y casi impulsiva, apostar por el dulce placer de desconectar de todo y de todos.

Es normal que las vacaciones alivien el estado de ánimo y mejore la salud de las personas, pero convertirse en un Serial Chiller incrementa su beneficio al tomar plena consciencia de dicha decisión y disfrutar de ello al máximo, con el pleno conocimiento de que no se está haciendo absolutamente nada más que disfrutar del tiempo libre.

Este Verano yo también he decidido ser una Serial Chiller en toda regla, pasar de los malos rollos que puedan haber y disfrutar de los buenos momentos al máximo. Vivir Il Dolce Far Niente y no hacer absolutamente nada durante unos días, sólo disfrutar del tiempo libre, el buen tiempo y los buenos momentos. Espero que vosotros también os animéis a ser un Serial Chiller.

Feliz Verano a Todos.

 

 

* Articulo publicado en la Columna de Cristina Redondo: Il dolce far niente,  sección Tribuna del Diari de Sant Quirze  el 08/08/2019

 

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